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El Taijiquan como una oportunidad para el desarrollo personal y para el bienestar individual y colectivo.

Fisioterapia y Taijiquan para prevenir caídas

Una mujer mayor, de 70 años, llamada Rose fue evaluada en una feria de salud para personas mayores realizado en un centro cívico local.  Ella se muestra interesada en participar en un programa de tai chi porque ha oído hablar sobre sus beneficios para la salud en los mayores (…) A partir de los resultados obtenidos mediante la evaluación de su equilibrio, solicita a una fisioterapeuta un examen más profundo para desarrollar un programa de promoción de la salud y el bienestar adecuado para ella.

Este el caso que nos presenta Patricia Quinn McGinnis, del Doctorado en Terapia Física del The Richard Stockton College of New Jersey, en el libro ‘Complementary Therapies for Physical Therapy: A Clinical Decision-Making Approach‘.  En dicha publicación se ofrece a los especialistas en fisioterapia la información necesaria para incorporar terapias complementarias en su práctica, basándose en la evidencia científica disponible. El capítulo escrito por McGinnis está específicamente dedicado al Taijiquan y su utilidad en la prevención de caídas en adultos mayores.

El equilibio es uno de los componentes del control postural; su disminución con la edad incrementa el riesgo de caídas entre los adultos mayores (Hong, Li & Robinson, 2000),  Así, cada año, el 30% e los mayores de 65 años sufre diferentes tipos de caídas (McGinnis, 2008) que afectan seriamente su calidad de vida: producen fracturas y otras heridas e impactan tanto la morbilidad, como la mortalidad. Las caídas son, de hecho, la principal causa de muerte accidental entre los mayores (Hong, Li & Robinson, 2000).  Para enfrentarse a este panorama, McGinnis propone a su paciente (entre otras intervenciones) un programa de ejercicios terapéuticos de estiramiento y fortalecimiento. Como un complemento, considera la posibilidad de recomendar también el Taijiquan.

Cada vez es más frecuente encontrar referencias al Taijiquan como una estrategia para mejora del equilibrio y prevenir las caídas en personas mayores. Xu, Hong, Li y Chan (2004) han encontrado que las personas mayores que practican Taijiquan muestran una mayor propiocepción en las articulaciones de los miembros inferiores que las personas de edad sedentarias o cuya actividad física es la natación o el jogging.  Los autores sugieren que este puede ser uno de los mecanismos mediante los cuales el Taijiquan le permite a los practicantes habituales exhibir un mayor equilibrio.  En un estudio posterior, han afirmado además que el Taijiquan es beneficioso en la prevención de caídas en los mayores porque sus movimientos fortalecen los músculos y la alineación postural, así como la concentración:

The movements demand guided motions of the hip, knee and ankle joints in various directions, requiring concentric and eccentric contractions of the hip, knee and ankle muscles. These movements are similar to resistance exercises such as lunges, knee bends and squats, in terms of the degrees of hip and knee flexion and extension that are required. Indeed, several studies have reported the benefits of TC exercise on muscle strength. (Xu, Hong y Li, 2008: 21)

Para fundamentar su recomendación, McGinnis realiza una búsqueda en bases de datos académicas (PubMed, CINAHL, MEDLINE, PsycInfo) que le lleva a encontrar 54 artículos de diferente tipo.  En referencia a los adultos mayores que viven en régimen comunitario, la autora encuentra tres revisiones sistemáticas de la efectividad de distintas intervenciones, entre las que un programa de 15 semanas de práctica del Taijiquan parece prometedor. Adicionalmente, cuatro revisiones sistemáticas centradas en el Taijiquan se muestran de acuerdo en que esta práctica puede reducir la frecuencia y el riesgo de caídas en personas mayores.  Los estudios encontrados por McGinnis (2008) también indican que la práctica del Taijiquan parece reducir el miedo a caer, ayuda a aumentar la actividad física y la auto-eficacia, mejora el control dinámico del equilibrio y capacita a los mayores para moverse más fácilmente dentro de sus límites de estabilidad.

Los resultados obtenidos con los mayores más frágiles y/o institucionalizados son menos concluyentes. En tales casos, incluso la práctica prolongada (de aproximadamente dos años) no produce mejoras significativas.  Esto no quiere decir que entrenar durante mucho tiempo no tenga buenos efectos. De hecho, nueve de los trabajos consultados por McGinnis (2008) muestran diferencias entre practicantes habituales y no practicantes. Quienes llevan varios años de entrenamiento, comparados con otros sujetos activos y con personas sedentarias, tienen mayor fuerza en las extremidades inferiores y mejor estabilidad postural. Adicionalmente tienen mejor conciencia propioceptiva; capacidad que a su vez influye en el control postural y disminuye el riesgo de caídas.  Así pues, en las personas cuya salud y nivel de autonomía no se han visto significativamente deteriorada, el entrenamiento prolongado es claramente beneficioso.

A partir de esta revisión bibliográfica, McGinnis (2008) decide añadir el Taijiquan al plan de cuidado que le propone a Rose, con lo que la paciente se inscribe en un curso introductorio.  Empieza a entrenar con un pequeño grupo (de 8 a 12 personas) que se encuentra durante una hora, dos veces por semana, a lo largo de 8 semanas.  La fisioterapeuta espera que la clienta mejore su equilibrio e incremente su confianza en el movimiento con la ayuda de este entrenamiento.  En efecto, después del período de 8 semanas, Rose refiere que ya no tiene miedo a caer y exhibe un mejor desempeño los test que ha empleado McGinnis para evaluar su equilibrio.  La autora considera probado a nivel clínico el beneficio asociado a la práctica del Taijiquan y decide reportar los resultados para invitar a otros profesionales a usar esta disciplina como una ”terapia complementaria” para promover la salud y el bienestar en adultos mayores con riesgo de caídas.

Referencia

Hong, Youlian; Li, Jing Xian; Robinson, P. D. (2000). Balance control, flexibility, and cardiorespiratory fitness among older Tai Chi practitioners. British Journal of Sports Medicine, 34:29-34.

McGinnis, Patricia Quinn (2008). Tai chi.  En Deutsch, Judith and Anderson, Ellen (eds.) (2008). Complementary Therapies for Physical Therapy.A Clinical Decision-Making Approach (pp. 139-155). United States: Elsevier

Xu, Dong Qing; Hong, Youlian; Li, Jing Xian (2008). Tai Chi Exercise and Muscle Strength and Endurance in Older People.  En Hong, Yulian (ed.).  Tai Chi Chuan. State of the Art in International Research (pp 20–29).  Karger: Basel.

Xu, Dong Qing; Hong, Youlian; Li, Jing Xian; Chan, K. (2004). Effect of tai chi exercise on proprioception of ankle and knee joints in old people. British Journal of Sports Medicine, 38: 50-54.

Actualizaciones:
6 de enero de 2012
29 de enero de 2012
9 de marzo de 2012

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Los efectos del Taijiquan, desde la perspectiva de los practicantes

El Taijiquan se está convirtiendo en los años recientes en un tema de gran interés para científicos de diferentes áreas.  Cada vez son más frecuentes los estudios que analizan tal o cual efecto del Taijiquan.  En este blog ya he tenido oportunidad de mencionar varios de dichos estudios, y seguiré haciéndolo en el futuro. Pero hoy quiero dedicar un post a un trabajo poco corriente en la literatura académica sobre el Boxeo de la Cumbre Suprema.  Me refiero al acercamiento que Frank Marquardt (2009) ha realizado a la percepción que los practicantes tienen sobre los beneficios del Taijiquan.

Frank Marquardt con el maestro Chen Xiao Wang

Frankl Marquardt practica Taijiquan desde 1992 y desde 2003 se dedica a la enseñanza del estilo Chen; estilo que aprendió de la mano de Jan Silberstorff. Ha sido precisamente en el libro ‘Chen: Living Taijiquan in the Classical Style’ de Silverstorff donde encontré un breve resumen de un conjunto de estudios realizados por Marquardt en el año 2000. El primero de ellos, que es al que me referiré aquí, se titula ‘The health effects of Taijiquan as seen by the practitioner‘ (pp. 215-225).

El estudio se concentra en el concepto de salud y enfermedad que tienen los practicantes de Taijiquan, y focaliza su atención en la percepción personal de los efectos de la práctica. Para obtener esta información, Marquardt aplicó un cuestionario a 40 personas que practicaban regularmente Taijiquan. Dentro de la muestra había practicantes de los estilos Chen, Yang y Wu.

En el cuestionario había tanto preguntas abiertas como cerradas que exploraban diferentes efectos del Taijiquan sobre la salud, las habilidades motrices y la importancia de la meditación. Aquí me centraré específicamente sobre los resultados obtenidos al respecto del primer asunto.

Los efectos positivos más frecuentemente mencionados por los encuestados incluyen la mejora de los problemas de espalda, de los problemas articulares, y de las dolencias circulatorias y cardiacas. El alivio de los problemas de espalda es el que aparece como más significativo.  En una escala de 1 a 5, los encuestados refieren que han pasado de un valor promedio de 2,31 a otro de 3.97. Una mejora similar se encuentra en la resistencia a los resfriados y en el fortalecimiento del sistema inmune.

También aparecieron como relevantes la mejora en el control del estrés y el alivio de los problemas nerviosos. Los encuestados indican una significativa mejora del equilibrio psicológico y de la relajación. En relación a estas mejoras, aparece también un aumento de la sensación general de bienestar.  Para los encuestados, su bienestar ha pasado de tener un nivel promedio de 3.22 en el pasado a un promedio de 4,09 en el presente. En respuesta a preguntas abiertas sobre los efectos del Taijiquan, el 52.5% de los encuestados habla sobre la mejora de su bienestar (el alivio de los problemas de espalda aparece en segundo lugar, con un 32,5% de las respuestas).

Marquardt (2009) recuerda que este estudio no analiza la relación de causalidad entre la práctica y la salud.  Lo que indica es que los sujetos encuestados atribuyen un conjunto de mejoras a una actividad concreta: el Taijiquan. El autor, por otro lado, no descarta que pueda existir una cierta ‘idealización’ en las respuestas y que las mismas estén influenciadas por lo que los libros y maestros de Taijiquan dicen sobre los efectos de este arte marcial.  Por otro lado, también hay que resaltar el efecto motivacional de estas creencias y su participación en lo que se conoce como ‘profecía autocumplida’. De hecho, entre más beneficio se espera de una actividad, más probabilidades hay de que esta actividad sea llevada a cabo, con lo que se aumenta la probabilidad de que se obtengan los efectos deseados.

No quiero decir con esto que los efectos positivos del Taijiquan sean simplemente un subproducto de la ‘fe’ que el practicante tiene en sus impactos sobre la salud.  Lo que quiero resaltar es que existe una dimensión simbólica en la práctica del arte marcial que no puede dejarse de lado. Los significados que asociamos a la práctica del Taijiquan son el resultado de nuestros intercambios con otros practicantes, instructores y maestros. Poco sabemos sobre cómo estos significados se forman y sobre cómo llegan a convertirse en parte del ‘sentido común’ de los practicantes. Pero si pueden contribuir a que tengamos un estilo de vida más saludable, que cuidemos más de nosotros mismos y de otros, y podamos tener una existencia más plena, no podemos menos que reconocer su importancia.  Espero que, poco a poco, los estudios académicos sobre el Taijiquan tomen conciencia de este valor, y nos ofrezcan nuevas y mejores lecturas de estas cuestiones.

Referencias

Marquardt, Frank (2009). Medical examinations of Taijiquan. En Silberstorff, Jan (2009). Chen: Living Taijiquan in the classical style (pp. 214-242). Philadelphia: Singing Dragon.

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