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Los efectos del Taijiquan, desde la perspectiva de los practicantes

El Taijiquan se está convirtiendo en los años recientes en un tema de gran interés para científicos de diferentes áreas.  Cada vez son más frecuentes los estudios que analizan tal o cual efecto del Taijiquan.  En este blog ya he tenido oportunidad de mencionar varios de dichos estudios, y seguiré haciéndolo en el futuro. Pero hoy quiero dedicar un post a un trabajo poco corriente en la literatura académica sobre el Boxeo de la Cumbre Suprema.  Me refiero al acercamiento que Frank Marquardt (2009) ha realizado a la percepción que los practicantes tienen sobre los beneficios del Taijiquan.

Frank Marquardt con el maestro Chen Xiao Wang

Frankl Marquardt practica Taijiquan desde 1992 y desde 2003 se dedica a la enseñanza del estilo Chen; estilo que aprendió de la mano de Jan Silberstorff. Ha sido precisamente en el libro ‘Chen: Living Taijiquan in the Classical Style’ de Silverstorff donde encontré un breve resumen de un conjunto de estudios realizados por Marquardt en el año 2000. El primero de ellos, que es al que me referiré aquí, se titula ‘The health effects of Taijiquan as seen by the practitioner‘ (pp. 215-225).

El estudio se concentra en el concepto de salud y enfermedad que tienen los practicantes de Taijiquan, y focaliza su atención en la percepción personal de los efectos de la práctica. Para obtener esta información, Marquardt aplicó un cuestionario a 40 personas que practicaban regularmente Taijiquan. Dentro de la muestra había practicantes de los estilos Chen, Yang y Wu.

En el cuestionario había tanto preguntas abiertas como cerradas que exploraban diferentes efectos del Taijiquan sobre la salud, las habilidades motrices y la importancia de la meditación. Aquí me centraré específicamente sobre los resultados obtenidos al respecto del primer asunto.

Los efectos positivos más frecuentemente mencionados por los encuestados incluyen la mejora de los problemas de espalda, de los problemas articulares, y de las dolencias circulatorias y cardiacas. El alivio de los problemas de espalda es el que aparece como más significativo.  En una escala de 1 a 5, los encuestados refieren que han pasado de un valor promedio de 2,31 a otro de 3.97. Una mejora similar se encuentra en la resistencia a los resfriados y en el fortalecimiento del sistema inmune.

También aparecieron como relevantes la mejora en el control del estrés y el alivio de los problemas nerviosos. Los encuestados indican una significativa mejora del equilibrio psicológico y de la relajación. En relación a estas mejoras, aparece también un aumento de la sensación general de bienestar.  Para los encuestados, su bienestar ha pasado de tener un nivel promedio de 3.22 en el pasado a un promedio de 4,09 en el presente. En respuesta a preguntas abiertas sobre los efectos del Taijiquan, el 52.5% de los encuestados habla sobre la mejora de su bienestar (el alivio de los problemas de espalda aparece en segundo lugar, con un 32,5% de las respuestas).

Marquardt (2009) recuerda que este estudio no analiza la relación de causalidad entre la práctica y la salud.  Lo que indica es que los sujetos encuestados atribuyen un conjunto de mejoras a una actividad concreta: el Taijiquan. El autor, por otro lado, no descarta que pueda existir una cierta ‘idealización’ en las respuestas y que las mismas estén influenciadas por lo que los libros y maestros de Taijiquan dicen sobre los efectos de este arte marcial.  Por otro lado, también hay que resaltar el efecto motivacional de estas creencias y su participación en lo que se conoce como ‘profecía autocumplida’. De hecho, entre más beneficio se espera de una actividad, más probabilidades hay de que esta actividad sea llevada a cabo, con lo que se aumenta la probabilidad de que se obtengan los efectos deseados.

No quiero decir con esto que los efectos positivos del Taijiquan sean simplemente un subproducto de la ‘fe’ que el practicante tiene en sus impactos sobre la salud.  Lo que quiero resaltar es que existe una dimensión simbólica en la práctica del arte marcial que no puede dejarse de lado. Los significados que asociamos a la práctica del Taijiquan son el resultado de nuestros intercambios con otros practicantes, instructores y maestros. Poco sabemos sobre cómo estos significados se forman y sobre cómo llegan a convertirse en parte del ‘sentido común’ de los practicantes. Pero si pueden contribuir a que tengamos un estilo de vida más saludable, que cuidemos más de nosotros mismos y de otros, y podamos tener una existencia más plena, no podemos menos que reconocer su importancia.  Espero que, poco a poco, los estudios académicos sobre el Taijiquan tomen conciencia de este valor, y nos ofrezcan nuevas y mejores lecturas de estas cuestiones.

Referencias

Marquardt, Frank (2009). Medical examinations of Taijiquan. En Silberstorff, Jan (2009). Chen: Living Taijiquan in the classical style (pp. 214-242). Philadelphia: Singing Dragon.

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Mejorar la estabilidad del sueño con Taijiquan

Los problemas de sueño, concretamente el insomnio y la fragmentación del sueño, son frecuentes en pacientes con fallo cardiaco.  Este fenómeno, a su vez, revierte negativamente en la fisiología y la función cardiaca.  Por tal motivo, mejorar la calidad del sueño se considera un importante objetivo terapéutico.  De allí que Yeh, et al. (2008) se interesen por buscar en el Taijiquan una posible vía para mejorar las condiciones vitales de las personas que sufren problemas cardiacos crónicos. Lo hacen empleando un método de evaluación de la coordinación cardiopulmonar (que denominan “espectograma del sueño”) con el que pueden estimar la estabilidad o inestabilidad del sueño.  De acuerdo con los autores, entre mayor sea la coordinación cardiopulmonar [cardiopulmonar coupling] durante el sueño, más estable es éste último.

Los participantes fueron 18 pacientes con una edad promedio de 59 años (DE= 14) afectados por insuficiencia cardiaca izquierda crónica y estable (fueron excluidas personas que seguían programas convencionales de rehabilitación cardiaca, sujetos con arritmias inestables o enfermedad valvular mayor,  así como pacientes que en los últimos tres meses hubieran tenido cambios significativos en su régimen médico o hubieran sufrido procedimientos o eventos cardiacos importantes).  Entre ellos, 8 fueron asignados al azar a un programa de Taijiquan de 12 semanas, mientras que los otros 10 recibieron el cuidado habitual (terapia farmacológica, asesoría dietética y recomendaciones en cuanto a actividad física).

La intervención consistió en dos clases semanales de Taijiquan, con una duración de una hora cada sesión, durante 12 semanas. Las clases incluían ejercicios de calentamiento mediante cambio de peso, balanceo de brazos, técnicas de visualización para liberar tensiones, ligeros estiramientos del cuello, hombros, espalda, brazos y piernas. Los movimientos de Taijiquan fueron una adaptación del estilo Yang, tal como lo enseñaba Cheng Man-Ching.  Además se invitaba a los pacientes a practicar en casa, al menos tres veces a la semana, con la ayuda de un video instruccional de 35 minutos.

El maestro Cheng Man-ching ejecutando la forma de 37 movimientos desarrollada por él mismo

Como parte del protocolo del ensayo clínico, Yeh y sus colegas (2008) realizaron un conjunto de medidas antes y después de la intervención (estos datos formaban parte de un estudio previamente publicado: Yeh et al., 2004). Las mismas estaban orientadas a obtener datos sobre la calidad de vida de los pacientes, su capacidad física y sus marcadores neurohormonales.  Adicionalmente, todos los pacientes realizaron un monitoreo ambulatorio del registro electrocardiográfico (Holter).  Los datos obtenidos fueron tratados estadísticamente, y con la información pertinente se llevó a cabo el espectograma del sueño desarrollado por los autores.

Los resultados indican que el Taijiquan puede mejorar la estabilidad del sueño en pacientes con fallo cardiaco crónico. Comparados con los pacientes que no recibieron la intervención, aquellos que participaron del programa de ejercicios vieron aumentada significativamente la coordinación cardiopulmonar de alta frecuencia, indicadora de un estado de sueño estable. Además, mostraron una disminución de la coordinación cardio-pulmonar de baja frecuencia, indicativa de un sueño inestable. Por otro lado, mejoraron notablemente su capacidad física (medida a través de test de marcha) y su calidad de vida en comparación con los pacientes que seguían los cuidados habituales.  Los autores encontraron una correlación significativa entre la calidad de vida y las medidas de estabilidad del sueño. Por todo esto los autores concluyen que…

“Tai Chi may be a potential adjuctive therapeutic option for patients with heart failure that can improve sleep stability” (p. 532)

Los mecanismos a través de los cuales el Taijiquan logra sus positivos efectos sobre la estabilidad del sueño no pueden extraerse del estudio de Yeh y sus colaboradores.  Sin embargo, los autores proponen algunas ideas que consideran “biológicamente plausibles”. Ciertamente el ejercicio por sí mismo ha demostrado mejorar la calidad del sueño, a lo que habría que añadir la “práctica meditativa” inherente al Taijiquan, así como el control respiratorio.  Finalmente, el Taijiquan podría promocionar, indirectamente, una mejor higiene del sueño, así como impactar positivamente la salud mental (disminuyendo la ansiedad y la depresión, por ejemplo), además de proporcionar un grupo social a los participantes.

Referencias

Yeh, G.Y.; Wood, M.J.; Lorell, B.H.; Stevenson, J.W.; Eisenberg, D.M.; Wayne, P.M.; Goldberger, A.L.; Davis, R.B., Phillips, R.S.  (2004). Effect of Tai-Chi mind-body movement therapy on functional status and exercise capacity in patients with chronic heart failure: a randomized controlled trial. The American Journal of Medicine, 117: 541-548.

Yeh, G.Y.; Mietus, J.E.; Peng, C.K.; Phillips, R.;  Davis, R.B.; Wayne, P.M.; Goldberger, A.L.; Thomas, R.J. (2008). Enhancement of sleep stability with Tai Chi exercise in chronic heart failure: Preliminary findings using an ECG-based spectogram method. Sleep Medicine, 9:527-536.

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