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El Taijiquan visto como terapia

En años recientes, el Taijiquan ha empezado a llamar la atención de los profesionales de la salud y se les ha presentado como una herramienta prometedora, aunque “alternativa” o “complementaria”, para obtener buenos resultados en la prevención y tratamiento de diferentes problemas físicos y psicológicos.  Paralelamente a este interés, ocurre cada vez con más frecuencia que personas con diferentes problemas físicos se acerquen al Taijiquan con la esperanza de conseguir alivio, o incluso la cura, a sus padecimientos. En muchos casos lo hacen bajo la recomendación de algún profesional de la salud (para un caso, ver aquí). Esto no resulta extraño si se tiene en cuenta que, en ocasiones, el Taijiquan aparece incluido en los textos donde se informa sobre la medicina alternativa y complementaria a estos profesionales.

En la sexta edición del “Complementary and alternative therapies in nursing“, editado por Mariah Snyder y Ruth Lindquist (2010) el Taijiquan es ubicado dentro de la categoría de “Manipulative and Body-Based Therapies” (junto al masaje, el ejercicio y la relajación).  Kuei-Min Chen (2010), autor del capítulo dedicado al Taijiquan en esta obra, empieza su trabajo definiendo al boxeo de la cumbre suprema como una terapia corporal [body-based therapy] que puede aumentar la conciencia que las personas tienen de sus cuerpos, que puede ayudarles a tomar ventaja de su estructura corporal para expresar sus emociones e ideas y que, gradualmente, puede llevarles a alcanzar la armonía. En el libro “Complementary and alternative medicine: Clinic design” de Robert A. Roush (2003) el Taijiquan es incluido dentro de la categoría de “Mind/Body interventions” junto con otras prácticas (yoga, meditación, biofeedback, musicoterapia) que, afirma el autor, confían en el poder de la mente para curar y alcanzar el bienestar. En estos textos las aplicaciones del Taijiquan como método de autodefensa pasan aquí a un segundo plano, resaltando más bien su capacidad para afectar nuestro estado físico a través de la transformación de la conciencia:

“Practicing tai chi builds awareness, and this awareness eventually leads to the same realizations of the power we have in our minds to see how the plane of consciousness precedes and rules over the physical plane.” (Roush, 2003:21).

Esta versión del Taijiquan, con un cierto sabor “new age”, está presente en otros textos orientados a los profesionales sanitarios. En “Complementary and integrative therapies for cardiovascular disease“, Jahnke (2005) presenta al Taijiquan y el Qigong como “prácticas holísticas” que, al ser capaces de afectar simultáneamente varias funciones del cuerpo y la mente, representan muy bien lo que llama “mind-body therapies”.   Jahnke sostiene que el Taijiquan es una práctica de auto-cuidado fácil de aprender que puede servir tanto para individuos sanos, como para personas severamente enfermas (ver también aquí).  En este último sentido afirma que se trata de una estrategia poderosa, rentable y fácil de implementar a la hora de prevenir y tratar la enfermedad cardiovascular:

“Combining gentle exercise and meditation cultivates inner strength, [Taijiquan] calms the mind and nervous system, and helps the body to regain its natural state of health by activating and maximizing natural self regulatory function.” (p. 205)

El interés por el Taijiquan como una práctica que, de alguna manera u otra, establece una conexión entre el cuerpo y la mente, se repite en “Complementary Therapies for Physical Therapy“, donde McGinnis (2008) define el Taijiquan como una mind-body intervention de especial utilidad para la prevención de caídas en adultos mayores.  El Taijiquan, dice la autora…

“… is a moderate-intensity exercise that has support in the literature for improvement of balance and postural control in community-dwelling older adults. In addition, tai chi has been shown to reduce falls in seniors who may be at risk for falls. For this particular individual tai chi appeared to be a desirable option in a plan for wellness that included fall prevention” (p. 151).

En “Integrative Oncology“, editado por Cohen y Maurie (2008), el Taijiquan -entendido como un ‘Qigong marcial’- se presenta sin miramientos como una terapia que cabe dentro de lo que sería un mind-body approach.  En el capítulo dedicado a resumir la investigación sobre la relación mente-cuerpo en oncología, Chandwani, Chaoul-Reich, Biegler y Cohen (2008) sostienen que…

“Therapies such as Yoga, Tai chi, and Qigong often fall into the complementary and alternative medicine (CAM) category of energy medicine, as they are intended to work with bodily “energetic fields” (e.g., meridians and qi (pronounced chee—China), lung (pronounced loong—Tibet), prana (India), and ki (pronounced kee—Japan). However, they are likely to exert strong effects through a mind-body connection and as such fall into the mind-body medicine category.” (p. 140)

Chandwani y sus colaboradores (2008) citan trabajos donde se han encontrado efectos positivos del Taijquan en la calidad del sueño, el funcionamiento físico y la inmunidad frente al virus de la varicela.  También se refieren a estudios donde se comprueba la mejora del funcionamiento pulmonar y el retraso del deterioro cardiorespiratorio en personas mayores.  Finalmente, mencionan un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos con pacientes que han sobrevivido al cáncer de mama (Mustian, Katula y Zhao, 2006). En él, una muestra aleatoria de 21 pacientes recibió 12 semanas de clase de Taijiquan o Terapia de Apoyo Psicosocial, tres veces a la semana. Los que participaron en el grupo de Taijiquan reportaron un aumento de su capacidad funcional (mayor capacidad aeróbica, fuerza física y flexibilidad), mientras que los asistentes a la Terapia de Apoyo solo vieron aumentada su flexibilidad.  Este último grupo vio disminuida su calidad de vida y autoestima, mientras que los practicantes de Taijiquan exhibieron mejoras en ambas áreas.

“These reports suggest that participation in this form of Qigong is beneficial to breast cancer survivors in the areas of functional capacity and health-related QOL [Quality Of Life]” (Chandwani y otros, 2008:148).

Como puede apreciarse por estas referencias, los profesionales de la salud encuentran en el Taijiquan una práctica que supera los límites que establece su propia disciplina.  Al incidir sobre el cuerpo mediante el cultivo y desarrollo de procesos psicológicos, mentales o espirituales, se les presenta como una puerta hacia el tratamiento de la integralidad humana.  Un examen detallado de estas publicaciones, sin embargo, muestra que los mecanismos a través de los cuales esta conexión cuerpo-mente se produce, y las vías a través de las cuales impacta positivamente a la persona, se desconocen.  Se necesita más investigación, sostienen los autores. Para los que practicamos y enseñamos este arte marcial, lo que se necesita es más entrenamiento.  Es a través de la entrega diaria al Taijiquan, a través de la auto-observación y de la guía adecuada, que el practicante logra sentirse y funcionar como una unidad integrada. No sé si a la ciencia le será posible desvelar algún día cómo ocurre este fenómeno.  Pero mientras lo logra, el mismo seguirá siendo un secreto a voces en los círculos de Taijiquan.

Referencias

Chen, K.M. (2010). Tai Chi. En Snyder, M. & Lindquist, R. (Eds). Complementary and alternative therapies in nursing. Sixth ed. New York: Springer. pp. 373-382.

Chandwani, Kavita D.; Chaoul-Reich, Alejandro; Biegler, Kelly A.; Cohen, Lorenzo (2008). Mind–Body Research in Cancer.  En Cohen, Lorenzo; Markman, Maurie (eds.) (2008). Integrative Oncology.  Incorporating Complementary Medicine into Conventional Cancer Care (pp. 140-154). USA: Springer.

Cohen, Lorenzo; Markman, Maurie (eds.) (2008). Integrative Oncology.  Incorporating Complementary Medicine into Conventional Cancer Care. USA: Springer.

Roush, R. (2003). Complementary and alternative medicine: Clinic design. New York: The Haworth Integrative Healing Press.

Jahnke, R. (2005). Qigong and Tai Chi: Traditional Chinese Health Promotion Practices in the Prevention and Treatment of Cardiovascular Disease (p. 204-219). En Frishman, W.H.; Weintraub, M.I.; Micozzi, M.S. (Eds.). Complementary and integrative therapies for cardiovascular disease.  United States of America: Elsevier.

McGinnis, Patricia Quinn (2008). Tai chi.  En Deutsch, Judith and Anderson, Ellen (eds.) (2008). Complementary Therapies for Physical Therapy.A Clinical Decision-Making Approach (pp. 139-155). United States: Elsevier

Mustian; K.M; Katula; J. A.; Zhao, H. (2006). A pilot study to assess the influence of tai chi chuan on functional capacity among breast cancer survivors. The Journal of Supportive Oncology, 4(3):139–45.

Última actualización:
20 de noviembre de 2011
27 de noviembre de 2011

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Características del movimiento de los pies en Taijiquan

Caminar es la forma básica que tenemos para desplazarnos en nuestro día a día.  Pocas veces nos ponemos a pensar en lo importante que esta acción tan cotidiana tiene para el desarrollo de nuestras actividades.  No es hasta que una lesión o enfermedad nos incapacita para caminar, que vemos de repente su trascendental importancia. El envejecimiento también puede mermar nuestra habilidad para caminar, por lo que diversos estudios se han preocupado por desvelar los efectos de programas de entrenamiento de la marcha en la estabilidad postural, la fortaleza muscular o las respuestas cardiovasculares en personas mayores.

Los efectos positivos de los programas de entrenamiento basados en la marcha han llevado a los profesionales de la salud a recomendar a las personas mayores a caminar con frecuencia. Sin embargo, este sencillo ejercicio no tiene por qué ser la mejor o por lo menos la única manera de impactar positivamente la salud a través del desplazamiento.  El movimiento adecuado de los pies y las piernas es una cuestión enfatizada con frecuencia en la práctica del Taijiquan.  Desafortunadamente, poco sabe la ciencia moderna sobre las características de este trabajo con los pies y las piernas en el Taijiquan.  Hong y sus colaboradores (2008) pretenden empezar a llenar este vacío.

En el trabajo que referencia en este post, Hong y sus colegas comparan la forma de desplazamiento propia del Taijiquan con la marcha normal.  Dicha comparación se realiza sobre la base de parámetros referidos a patrones temporales de apoyo [temporal parameters of support pattern] y direcciones del pie en el paso [step direction of foot].  Para obtener esta información, Hong y sus colaboradores filmaron y analizaron la manera como 16 practicantes experimentados de Taijiquan (1) ejecutaban en una ocasión la forma de 42 movimientos del estilo Yang moderno y (2) caminaban a lo largo de un camino de 15 metros, en tres oportunidades.


Forma de 42 movimientos del estilo Yang moderno

Los autores determinaron siete patrones de apoyo y seis formas de orientar los pasos en el Taijiquan.  Los patrones recibieron los siguientes nombres: (1) apoyo distribuido entre las dos extremidades, (2) apoyo sobre la extremidad izquierda exclusivamente, (3) apoyo sobre la extremidad derecha, (4) apoyo sobre la pierna izquierda, con apoyo de los dedos del pie contrario, (5) apoyo sobre la pierna derecha, con apoyo de los dedos del pie contrario, (6) apoyo sobre la pierna izquierda, con apoyo del talón del pie contrario, (7) apoyo sobre la pierna derecha, con apoyo del talón del pie contrario. Por otro lado, clasificaron la dirección de los pasos así: (1) paso hacia adelante (movimiento anterior de un pie en relación a un pie de apoyo), (2) paso hacia atrás (movimiento posterior de un pie en relación a un pie de apoyo), (3) caminar de lado (paso lateral en relación a un pie de apoyo), (4) paso arriba y abajo (elevar un pie a la altura de la rodilla del pie de apoyo), (5) girar el paso (rotación del pie de apoyo acompañado de un paso con el otro pie), y (6) intensificación de un paso (los pies se fijan al suelo sin desplazarlos).  De entrada, estas clasificaciones contrastan con la relativa simplicidad del desplazamiento normal [normal walking], que los autores consideran una forma de movimiento  cíclico.  Durante cada ciclo, afirman Hong y sus colegas, solo se combinan tres formas de apoyo: el apoyo distribuido en las dos extremidades, el apoyo sobre la izquierda y el apoyo sobre la derecha.

Ahora bien, la mayor diversidad de movimientos que se entrenan con la práctica del Taijiquan no es la única diferencia entre ella y la marcha normal.  Los resultados indican que tanto el patrón de apoyo sobre las dos piernas, como los  patrones sobre una sola pierna se ejecutan más lentamente durante la forma.  Lo mismo ocurre con el cambio de un patrón a otro. La duración de cada uno de los tipos de paso es además corta y se acompaña de un cambio frecuente de  dirección. Los autores concluyen que la existencia de esta variedad de patrones de apoyo, el lento tránsito de un patrón a otro, junto con la introducción de diferentes y cambiantes formas de paso, simulan mejor los retos que las personas encuentran en su vida cotidiana, durante el desplazamiento.

Hong y sus colegas afirman que el propósito de la marcha ordinaria es transportar al cuerpo de manera segura y eficiente a través del espacio usando las dos piernas, ofreciendo al mismo tiempo apoyo y propulsión.  La práctica del Taijiquan, por su parte, enfatiza en la estabilidad, el equilibrio, la lentitud y la uniformidad en el movimiento.  Gracias a esto, el Taijiquan puede producir mejoras en el equilibrio, así como en el control de nuestro centro de gravedad. El incremento en el tiempo de ejecución de algunos movimientos reduce la velocidad del movimiento y retarda el cambio de un patrón a otro, de esta manera prolonga la duración de la contracción muscular, aumentando la fuerza y la resistencia de estos músculos. Algo semejante puede decirse de la ejercitación del desplazamiento hacia atrás, el desplazamiento lateral, los giros y la ejecución de distintos tipos de apoyo en una pierna durante la práctica del Taijiquan.  Estas formas de moverse están poco presentes en la marcha cotidiana, pero son centrales a la hora de enfrentar posibles dificultades que la acompañan, como superar obstáculos, darse la vuelta, lidiar con diferentes tipos de superficies, etc.  Esto, que puede ser relativamente fácil de lograr para las personas jóvenes, puede ser más demandante a medida que aumenta la edad, de allí que los autores sostengan que…

“Practicing Tai Chi may help elderly people to manage with those challenging activities such as stepping over an obstacle and negotiating a raised surface because they have already simulated and practiced similar movements in Tai Chi exercise.” (p. 9)

Así pues, como conclusión, los autores del estudio afirman que el Taijiquan es más efectivo que la marcha (walking) a la hora de simular los desafíos a los que se enfrenta nuestra manera de andar en la vida cotidiana. Por esta vía resulta positivo para mejorar el equilibrio y la fuerza muscular.

Referencias

Hong, Y.; Mao, D.W.; Li, J.X. (2008). Temporal Characteristics of Fot Movement in Tai Chi Exercise (pp. 1-11). En Y. Hong (Ed.) Tai Chi Chuan: State of the Art in International Research. Switzerland: Karger.

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