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Meditación en movimiento

Está claro que, aunque el Taijiquan es en sus orígenes un arte marcial, a lo largo de su historia se ha convertido en una práctica polifacética.  La cara más conocida de la disciplina es la del “tai chi” para la salud. Otra dimensión, menos popular pero a veces relacionda con el Taijiquan saludable es de tipo “espiritual”. Aunque, según mi experiencia, son menos las personas que se acercan al TJQ motivadas por inquietudes de este tipo, no es extraño oir hablar del arte como un “estilo de vida”, una forma de “autorealización” o una fuente de “sabiduría”. Para aquellos que apreciamos profundamente el Taijiquan, se trata efectivamente de algo que está muy ligado a lo que somos, a la forma como nos definimos, a los proyectos que realizamos y a la manera como queremos ser en el futuro. Si a esto le podemos llamar “espiritual”,¿por qué no reconocer entonces el TJQ como un camino espiritual? Yo no tendría reparos en hacer tal cosa.  Sin embargo, a menudo me encuentro con una tendencia que es menos de mi gusto.  Se trata de aprovechar el calificativo “espiritual” para vincular el TJQ con una amalgama mal digerida de prácticas que, por “orientales” y “milenarias”, se presuponen “profundas”, “significativas” y “trascendentales”, además de necesariamente comparables o intercambiables con el TJQ.

Mi más reciente encuentro con esta tendencia es el artículo de Posadzki y Jacques (2009) sobre la relación entre “Tai Chi” y “meditación”.  Estos autores proponen una llamada “nueva síntesis” entre el TJC y la meditación, de lo que se deriva necesariamente que ambas disciplinas son distintas, aunque complementarias. Ahora, ¿son efectivamente el TJQ y la meditación dos cosas diferentes? La respuesta es dificil de articular.  Mi opinión personal es que el Taijiquan integra dentro de sus prácticas actividades, ejercicios o procesos que podrían considerarse “meditativos”, aunque no sean denominados así por los practicantes y maestros de TJQ (quienes prefieren hablar, por ejemplo, de “nei gong”, o trabajo interno, e incluso de “qi gong”, el famoso entrenamiento de la energía). Sin embargo, si por “meditativo” se entiende un proceso que conduce a la “self-actualization, self-realization, and self-development through self-consciousness” (p. 106), necesito detenerme un momento y reflexionar. Todas estas palabras que los autores vinculan a la meditación suponen el empleo de dicha práctica para la constitución de un determinado tipo de “self” (un “sí mismo”, a veces traducido al castellano como “yo”). Así pues, los autores entienden la meditación desde una cierta psicología humanista, en la que el valor supremo a alcanzar es la realización personal. No se trata así de alcanzar el mismo objetivo que se plantean los más espiritualistas entre los practicantes de TJQ: los que lo practican en conexión con los preceptos taoistas.  En este ultimo caso, como también en el qigong budista, de lo que se trata es -en ultima instancia- de renunciar al yo y de disolverlo en la nada.

Esta primera cuestión me recuerda lo difícil que es entender y evaluar las llamadas disciplinas orientales de acuerdo con su propia lógica. Más facil es, por supuesto, “occidentalizarlas” y leerlas con nuestros propios lentes, hablando de ellas con nuestras propias palabras. Esta occidentalización no tiene por que ser dañina por si misma, y seguro que todos la llevamos a cabo en una u otra medida (el inicio de este post es un ejemplo, de hecho).  Es esto lo que permite que una disciplina extrangera finalmente sea aceptada en un nuevo ambiente, en un nuevo período histórico. La cuestión que más me preocupa más, a propósito del texto de Posadzki y Jacques, es otra. Se trata de pensar que el TJQ se puede simplemente sumar a otras disciplinas para obtener, más o menos automáticamente, más beneficios. De eso es de lo que se trata la propuesta de los autores:

… it can be stated that by combining the essence of these two methods of approaching health into unity a practitioner can benefit “twice,” as he or she may incorporate meditative states into TC movements. Therefore, conceptual synthesis of TC and meditation and potential benefits of this synthesis will be performed.

En este sentido, no puedo más que estar en desacuerdo.  El Taijiquan y la meditación no pueden ser simplemente sumados para tener el doble de beneficio. Plantear la cuestión así, a nivel cuantitativo es sumamente engañoso. La “meditación trascendental”, por tomar un caso, y el “nei gong” son cosas cualitativamente distintas, que provienen de distintas tradiciones y funcionan sobre distintas lógicas. Poner las dos cosas juntas no lleva necesariamente a un mayor aumento de la salud, el bienestar o la sabiduría. No se trata aquí de defender la pureza del TJQ (que de hecho, nació mezclando técnicas marciales con prácticas respiratorias y ejercicios gimnásticos taoístas, ver aquí), sino de sugerir mayor cautela y prudencia, así como de rechazar la lógica según la cual “cuanto más mejor”. Esta cautela y esta prudencia, pienso yo, pasan por practicar y entender a fondo cada disciplina, antes de promover “nuevas” y pretendidamente beneficiosas “síntesis”.

 

Referencias

Posadzki, Paul and Jacques, Samantha(2009). Tai Chi and Meditation: A Conceptual (Re)Synthesis? Journal of Holistic Nursing, 27(2):103-114.

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El Taijiquan visto como terapia

En años recientes, el Taijiquan ha empezado a llamar la atención de los profesionales de la salud y se les ha presentado como una herramienta prometedora, aunque “alternativa” o “complementaria”, para obtener buenos resultados en la prevención y tratamiento de diferentes problemas físicos y psicológicos.  Paralelamente a este interés, ocurre cada vez con más frecuencia que personas con diferentes problemas físicos se acerquen al Taijiquan con la esperanza de conseguir alivio, o incluso la cura, a sus padecimientos. En muchos casos lo hacen bajo la recomendación de algún profesional de la salud (para un caso, ver aquí). Esto no resulta extraño si se tiene en cuenta que, en ocasiones, el Taijiquan aparece incluido en los textos donde se informa sobre la medicina alternativa y complementaria a estos profesionales.

En la sexta edición del “Complementary and alternative therapies in nursing“, editado por Mariah Snyder y Ruth Lindquist (2010) el Taijiquan es ubicado dentro de la categoría de “Manipulative and Body-Based Therapies” (junto al masaje, el ejercicio y la relajación).  Kuei-Min Chen (2010), autor del capítulo dedicado al Taijiquan en esta obra, empieza su trabajo definiendo al boxeo de la cumbre suprema como una terapia corporal [body-based therapy] que puede aumentar la conciencia que las personas tienen de sus cuerpos, que puede ayudarles a tomar ventaja de su estructura corporal para expresar sus emociones e ideas y que, gradualmente, puede llevarles a alcanzar la armonía. En el libro “Complementary and alternative medicine: Clinic design” de Robert A. Roush (2003) el Taijiquan es incluido dentro de la categoría de “Mind/Body interventions” junto con otras prácticas (yoga, meditación, biofeedback, musicoterapia) que, afirma el autor, confían en el poder de la mente para curar y alcanzar el bienestar. En estos textos las aplicaciones del Taijiquan como método de autodefensa pasan aquí a un segundo plano, resaltando más bien su capacidad para afectar nuestro estado físico a través de la transformación de la conciencia:

“Practicing tai chi builds awareness, and this awareness eventually leads to the same realizations of the power we have in our minds to see how the plane of consciousness precedes and rules over the physical plane.” (Roush, 2003:21).

Esta versión del Taijiquan, con un cierto sabor “new age”, está presente en otros textos orientados a los profesionales sanitarios. En “Complementary and integrative therapies for cardiovascular disease“, Jahnke (2005) presenta al Taijiquan y el Qigong como “prácticas holísticas” que, al ser capaces de afectar simultáneamente varias funciones del cuerpo y la mente, representan muy bien lo que llama “mind-body therapies”.   Jahnke sostiene que el Taijiquan es una práctica de auto-cuidado fácil de aprender que puede servir tanto para individuos sanos, como para personas severamente enfermas (ver también aquí).  En este último sentido afirma que se trata de una estrategia poderosa, rentable y fácil de implementar a la hora de prevenir y tratar la enfermedad cardiovascular:

“Combining gentle exercise and meditation cultivates inner strength, [Taijiquan] calms the mind and nervous system, and helps the body to regain its natural state of health by activating and maximizing natural self regulatory function.” (p. 205)

El interés por el Taijiquan como una práctica que, de alguna manera u otra, establece una conexión entre el cuerpo y la mente, se repite en “Complementary Therapies for Physical Therapy“, donde McGinnis (2008) define el Taijiquan como una mind-body intervention de especial utilidad para la prevención de caídas en adultos mayores.  El Taijiquan, dice la autora…

“… is a moderate-intensity exercise that has support in the literature for improvement of balance and postural control in community-dwelling older adults. In addition, tai chi has been shown to reduce falls in seniors who may be at risk for falls. For this particular individual tai chi appeared to be a desirable option in a plan for wellness that included fall prevention” (p. 151).

En “Integrative Oncology“, editado por Cohen y Maurie (2008), el Taijiquan -entendido como un ‘Qigong marcial’- se presenta sin miramientos como una terapia que cabe dentro de lo que sería un mind-body approach.  En el capítulo dedicado a resumir la investigación sobre la relación mente-cuerpo en oncología, Chandwani, Chaoul-Reich, Biegler y Cohen (2008) sostienen que…

“Therapies such as Yoga, Tai chi, and Qigong often fall into the complementary and alternative medicine (CAM) category of energy medicine, as they are intended to work with bodily “energetic fields” (e.g., meridians and qi (pronounced chee—China), lung (pronounced loong—Tibet), prana (India), and ki (pronounced kee—Japan). However, they are likely to exert strong effects through a mind-body connection and as such fall into the mind-body medicine category.” (p. 140)

Chandwani y sus colaboradores (2008) citan trabajos donde se han encontrado efectos positivos del Taijquan en la calidad del sueño, el funcionamiento físico y la inmunidad frente al virus de la varicela.  También se refieren a estudios donde se comprueba la mejora del funcionamiento pulmonar y el retraso del deterioro cardiorespiratorio en personas mayores.  Finalmente, mencionan un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos con pacientes que han sobrevivido al cáncer de mama (Mustian, Katula y Zhao, 2006). En él, una muestra aleatoria de 21 pacientes recibió 12 semanas de clase de Taijiquan o Terapia de Apoyo Psicosocial, tres veces a la semana. Los que participaron en el grupo de Taijiquan reportaron un aumento de su capacidad funcional (mayor capacidad aeróbica, fuerza física y flexibilidad), mientras que los asistentes a la Terapia de Apoyo solo vieron aumentada su flexibilidad.  Este último grupo vio disminuida su calidad de vida y autoestima, mientras que los practicantes de Taijiquan exhibieron mejoras en ambas áreas.

“These reports suggest that participation in this form of Qigong is beneficial to breast cancer survivors in the areas of functional capacity and health-related QOL [Quality Of Life]” (Chandwani y otros, 2008:148).

Como puede apreciarse por estas referencias, los profesionales de la salud encuentran en el Taijiquan una práctica que supera los límites que establece su propia disciplina.  Al incidir sobre el cuerpo mediante el cultivo y desarrollo de procesos psicológicos, mentales o espirituales, se les presenta como una puerta hacia el tratamiento de la integralidad humana.  Un examen detallado de estas publicaciones, sin embargo, muestra que los mecanismos a través de los cuales esta conexión cuerpo-mente se produce, y las vías a través de las cuales impacta positivamente a la persona, se desconocen.  Se necesita más investigación, sostienen los autores. Para los que practicamos y enseñamos este arte marcial, lo que se necesita es más entrenamiento.  Es a través de la entrega diaria al Taijiquan, a través de la auto-observación y de la guía adecuada, que el practicante logra sentirse y funcionar como una unidad integrada. No sé si a la ciencia le será posible desvelar algún día cómo ocurre este fenómeno.  Pero mientras lo logra, el mismo seguirá siendo un secreto a voces en los círculos de Taijiquan.

Referencias

Chen, K.M. (2010). Tai Chi. En Snyder, M. & Lindquist, R. (Eds). Complementary and alternative therapies in nursing. Sixth ed. New York: Springer. pp. 373-382.

Chandwani, Kavita D.; Chaoul-Reich, Alejandro; Biegler, Kelly A.; Cohen, Lorenzo (2008). Mind–Body Research in Cancer.  En Cohen, Lorenzo; Markman, Maurie (eds.) (2008). Integrative Oncology.  Incorporating Complementary Medicine into Conventional Cancer Care (pp. 140-154). USA: Springer.

Cohen, Lorenzo; Markman, Maurie (eds.) (2008). Integrative Oncology.  Incorporating Complementary Medicine into Conventional Cancer Care. USA: Springer.

Roush, R. (2003). Complementary and alternative medicine: Clinic design. New York: The Haworth Integrative Healing Press.

Jahnke, R. (2005). Qigong and Tai Chi: Traditional Chinese Health Promotion Practices in the Prevention and Treatment of Cardiovascular Disease (p. 204-219). En Frishman, W.H.; Weintraub, M.I.; Micozzi, M.S. (Eds.). Complementary and integrative therapies for cardiovascular disease.  United States of America: Elsevier.

McGinnis, Patricia Quinn (2008). Tai chi.  En Deutsch, Judith and Anderson, Ellen (eds.) (2008). Complementary Therapies for Physical Therapy.A Clinical Decision-Making Approach (pp. 139-155). United States: Elsevier

Mustian; K.M; Katula; J. A.; Zhao, H. (2006). A pilot study to assess the influence of tai chi chuan on functional capacity among breast cancer survivors. The Journal of Supportive Oncology, 4(3):139–45.

Última actualización:
20 de noviembre de 2011
27 de noviembre de 2011

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